eres la ola que alivia.
Lía vio
dedicado a su tía abuela Lía Morales).
Alivio
Yo era tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo. Jorge Luis Borges



DICIEMBRE
Se acaba el año y casi nada hiciste
de lo que en este tiempo, vagamente,
te proponías hacer. Pero has escrito
unos cuantos poemas.
(Sé sincero
y di que lo demás no te importaba)
Eloy Sánchez Rosillo (Elegías)
Aunque se piense que estoy citando a Borges, yo me conformo con saber que este año he leído unos cuantos poemas memorables, incluidos algunos de Sánchez Rosillo.
¡Feliz año a todos!
Hace poco asistí a una conferencia de Rafael Arráiz Lucca en el Instituto de Estudios Jurídicos de Barquisimeto. La conferencia era sobre el Quijote. Arráiz leyó un texto dividido en dos partes. Una, estupenda, referida a sus primeros encuentros con el libro y otra, a su visión de lo “quijotesco”. Esta última parte me pareció fría y no tan feliz como la anterior. Afirmó que el adjetivo "quijotesco" suele ser mal empleado, debido a que el Quijote era un loco y no un utopista, como si alguien lo estuviese planteando de esta última manera. Comentó la famosa frase de Bolívar (“Jesucristo, Don Quijote y yo somos los grandes majaderos de la historia”) para decir que es falsa porque compara un personaje de ficción con dos personajes históricos, que, por otra parte, tienen poco en común. Creo que no. Para mí. Cristo es más personaje de ficción que personaje histórico. Creo, asimismo, que los tres eran majaderos. No verlo de ese modo puede dar lugar a lo que ha hecho Vargas Llosa: convertir al Quijote en un simpático héroe avant la lettre del neoliberalismo.
¿Es cierto lo de loco? ¿Lo es lo de obsesivo? ¿Es cierto, igualmente, lo del código de honor de la caballería? Tal vez, pero sólo si no pensamos en el Elogio de la locura de Erasmo. Y ¿cómo no pensar en uno de los libros adorados por Cervantes? ¿Y lo de la realidad? ¿No se batió el Quijote con los gigantes de su “realidad”? Algo quería transformar, por lo menos así lo hemos supuesto muchísimos de sus lectores, más cercanos al gusto por la literatura que a la afición por los análisis.
No me gustan esas lecturas tan racionales del Quijote, guiadas a veces por un libreto psiquiátrico (no es exactamente el caso de ésta). Me gusta la “realidad” de la imaginación, pero no sólo la de los personajes. También la de los lectores. Me gusta creerme el cuento. Por eso celebro ese bellísimo texto final de Giorgio Agamben en sus “Profanaciones”, donde los niños apoyan al Quijote que destruye la pantalla porque en la película los bárbaros estaban haciendo sufrir a Dulcinea.
Es una lastima que la muy cálida y hermosa primera parte de la conferencia de Arráiz estuviese seguida de una aproximación no tan qujotesca del Quijote. De todos modos fue un placer escuchar a un excelente poeta como Rafael Arráiz Lucca, estudioso y culto.
José Luis Najul
19-03-06: San José. Día de Yaracuy. Felicitación pública de la UNEY. En el aviso hay un mensaje oblicuo para la gobernación del Yaracuy, por irrespetar un poema de José Parra en las horrorosas vallas colocadas en las entradas principales del estado. Además del desastre gráfico de las vallas (un espantoso pergamino que prueba el mal gusto reinante en la Gobernación), el texto copiado destruye el impecable cuarteto de José Parra. Ya no son cuatro versos con rima ABBA, sino tres frases. Si hubiesen respetado los endecasílabos, la destrucción de la rima sería más notable. Y es que en este disparate la palabra “baña” del segundo verso (que debe rimar con la palabra “caña” del tercero) está en plural (“bañan”). Para mantener la rima consonante y ser coherentes con el agravio, debieron escribir “cañan”.
Carlos Giménez modificó el segundo verso: ya no es “la espuma que la baña”, sino “las espumas que la bañan”. Nuestro aviso de ayer, cuya idea compartí con el rector, dice cuanto sigue: “Al cumplirse hoy un aniversario más de la declaratoria de autonomía de Yaracuy como entidad federal, la UNEY invoca nuevamente en esta fecha a ilustres yaracuyanos que como José Parra contribuyeron a mantener viva nuestra historia y nuestra cultura. Invitamos a los habitantes de esta próspera tierra a continuar firmes en sus principios de paz y convivencia, así como en el respeto a la obra de nuestros creadores”. Un retrato de José Parra (dibujo de Felipe Guevara) y la estrofa, tal como la escribió su autor, completan el aviso:
“Su luz, su magia, su verdor asombran/ y a orillas de la espuma que la baña/ de su seno de miel surge la caña/ para endulzar los labios que la nombran”.