22-03-05:
5:45 a.m. En el prefacio a la reimpresión del Manifiesto, Breton menciona un brevísimo diálogo sobre el tiempo entre Arthur Cravan y André Gide. Lo copio:
-Monsieur Gide, ¿en qué punto del tiempo nos encontramos?
-Las seis menos cuarto.
Yo era tribuno de una legión que estuvo acuartelada en Berenice, frente al Mar Rojo. Jorge Luis Borges
Tuesday, March 22, 2005
Sunday, March 13, 2005
Nuestra Señora de la Otra Orilla nos protege
13-03-05:
9 a.m. Domingo y sol. Los pájaros comen en el balcón y cantan. Una mañana espléndida.
En un poema de Octavio Paz
Nuestra Señora de la Otra Orilla nos protege.
9:30 a.m. Imágenes de París:
¿Estamos frente a una iglesia en el barrio latino? Eso creo. Cuchi está feliz. Su risa muestra ampliamente nuestro fervor parisino. En ninguna otra foto de este viaje encontraremos tanta alegría.
Vuelvo a la foto. Ahora recuerdo donde fue tomada. Veníamos de almorzar en un restaurant cercano al boulevard Saint Michel, escogido al azar. Un restaurant francés, en medio de tantos sitios griegos. Cuando salíamos tuvimos que esperar un momento. Montaban en un ascensor de carga una res entera que acababan de traer al restaurant. El ascensor fue una sorpresa: parecía brotar del piso. Mientras tanto, seguía cantando Jacques Brel. Se lo comenté al mesonero, para celebrar su gusto. Cuchi y yo festejamos cuando nos dijo: “Oui, Brel. Number one”. Después nos encontraríamos con la iglesia. Benito, casi desde el suelo, nos hizo la foto. La iglesia era Saint Séverin.
9 a.m. Domingo y sol. Los pájaros comen en el balcón y cantan. Una mañana espléndida.
En un poema de Octavio Paz
Nuestra Señora de la Otra Orilla nos protege.
9:30 a.m. Imágenes de París:
¿Estamos frente a una iglesia en el barrio latino? Eso creo. Cuchi está feliz. Su risa muestra ampliamente nuestro fervor parisino. En ninguna otra foto de este viaje encontraremos tanta alegría.
Vuelvo a la foto. Ahora recuerdo donde fue tomada. Veníamos de almorzar en un restaurant cercano al boulevard Saint Michel, escogido al azar. Un restaurant francés, en medio de tantos sitios griegos. Cuando salíamos tuvimos que esperar un momento. Montaban en un ascensor de carga una res entera que acababan de traer al restaurant. El ascensor fue una sorpresa: parecía brotar del piso. Mientras tanto, seguía cantando Jacques Brel. Se lo comenté al mesonero, para celebrar su gusto. Cuchi y yo festejamos cuando nos dijo: “Oui, Brel. Number one”. Después nos encontraríamos con la iglesia. Benito, casi desde el suelo, nos hizo la foto. La iglesia era Saint Séverin.
Sunday, March 06, 2005
Ensayar el ensayo
06-03-05:
Ensayar el ensayo. El ensayo es siempre inacabado. El ensayo es siempre un borrador.
El ensayo se va haciendo, se va ensayando. Y ese es su momento estelar (el de ir haciéndose, el de ir ensayándose).
No escriben ensayos los académicos (con excepciones, claro está). Escriben ladrillos. Son expertos en la cita precisa, casi siempre desproporcionada o inservible. Cuidadosos en extremo de no repetir palabras en un párrafo, son los clientes perfectos de los diccionarios de sinónimos. Por ese motivo, Borges se mofó de ellos en uno de sus libros juveniles. Repito y me corrijo. No escriben ensayos. Redactan ladrillos.
Ensayar el ensayo. El ensayo es siempre inacabado. El ensayo es siempre un borrador.
El ensayo se va haciendo, se va ensayando. Y ese es su momento estelar (el de ir haciéndose, el de ir ensayándose).
No escriben ensayos los académicos (con excepciones, claro está). Escriben ladrillos. Son expertos en la cita precisa, casi siempre desproporcionada o inservible. Cuidadosos en extremo de no repetir palabras en un párrafo, son los clientes perfectos de los diccionarios de sinónimos. Por ese motivo, Borges se mofó de ellos en uno de sus libros juveniles. Repito y me corrijo. No escriben ensayos. Redactan ladrillos.
Sunday, February 20, 2005
Place des Vosges
20-02-05:
Imágenes de París.
Hoy el autobús 69 no hace su recorrido normal. “El pornobús”, como lo llama Cuchi, debe quedarse en la Torre Eiffel porque hay manifestaciones estudiantiles en el camino. Somos ilusos y soñadores: soñamos por un instante con un “Febrero Francés”.
Veo en mi pantalla una foto que tomé en Place des Vosges el domingo antepasado. Cuchi y Benito posan para mí. Cuchi con frío, los brazos cruzados, el ceño fruncido. Benito sonríe, los lentes en la mano. No hay hojas verdes, pero sí ladrillos rojos al fondo. Son los rojos ladrillos que cotidianamente miraba Víctor Hugo.
Imágenes de París.
Hoy el autobús 69 no hace su recorrido normal. “El pornobús”, como lo llama Cuchi, debe quedarse en la Torre Eiffel porque hay manifestaciones estudiantiles en el camino. Somos ilusos y soñadores: soñamos por un instante con un “Febrero Francés”.
Veo en mi pantalla una foto que tomé en Place des Vosges el domingo antepasado. Cuchi y Benito posan para mí. Cuchi con frío, los brazos cruzados, el ceño fruncido. Benito sonríe, los lentes en la mano. No hay hojas verdes, pero sí ladrillos rojos al fondo. Son los rojos ladrillos que cotidianamente miraba Víctor Hugo.
Sunday, January 16, 2005
Hoy leo poemas de Martínez Rivas
16-01-05:
Leeré de nuevo poemas de Carlos Martínez Rivas, quien se me apareció de repente a las seis de la mañana, con sus paraísos recobrados, sus insurrecciones solitarias y con esa maravilla que se llama Varia.
Leeré de nuevo poemas de Carlos Martínez Rivas, quien se me apareció de repente a las seis de la mañana, con sus paraísos recobrados, sus insurrecciones solitarias y con esa maravilla que se llama Varia.
Thursday, December 30, 2004
La Cruz del Sur
SEXTINA PARA CRUZ DEL SUR
Hay nombres que son a veces una
cruz
que a duras penas se soporta, y
del
origen que poseen, de norte a
sur,
queremos olvidarnos. Su caso no
es,
precisamente, el que refiero. Su
caso es otro: está orgullosa del
nombre
que le dieron para siempre, un
nombre
extraño -según muchos- mas no una
cruz
para llevar, pesada y a disgusto.
Su
nombre es un tesoro oculto. Del
cielo vino y en el cielo está. No
es
sólo un nombre. Es un signo del
sur,
la inmensa maravilla del vasto
sur,
el conjunto estelar, que, sin
nombre
todavía para Dante, fue ayer y es
hoy aún, la más hermosa forma de
cruz
que fabular pudiérase. Salió del
reino de Dios, deseoso de mostrar
su
máxima escritura celeste, su
gran dibujo austral, su guía del
sur.
Ella también es un trasunto del
infinito esplendor que su nombre
entraña. Ella es lumbre como la
cruz
de cuatro estrellas enigmáticas.
Es
astro de amor que se prodiga. Y
es
apoyo para todos. Lo es para su
casa, que venera a San Juan de la
Cruz
como letra viva y resplandor del Sur,
y del Norte, el Este y el Oeste.
Es nombre
cardinal de esa morada. En pos
del
centro que su corazón alberga,
del
espacio pleno de su alma –que es
sol imantado y también nombre
de madre, esposa, cocinera- su
paso seguimos hasta el profundo
sur
o hasta el misterio de la Rosa
Cruz,
de donde viene el fulgor de su
nombre.
Todos la llamamos Cuchi, pero
Cruz del
Sur es el don asombroso de su
gracia.
Wednesday, December 29, 2004
Quevediana
Miré los muros de la biblioteca mía
y desistí de buscar ese volumen de Pavese
que tanto quería releer.
y desistí de buscar ese volumen de Pavese
que tanto quería releer.
Friday, December 24, 2004
Soñé con un endecasílabo
24-12-04:
Soñé con un endecasílabo de Lezama Lima, pero no lo recuerdo ahora. No importa. Va a reaparecer hoy cuando revise uno de sus libros. Prometo iniciar con ese verso una sextina, la sextina que me toca escribir antes de que termine este año.
Soñé con un endecasílabo de Lezama Lima, pero no lo recuerdo ahora. No importa. Va a reaparecer hoy cuando revise uno de sus libros. Prometo iniciar con ese verso una sextina, la sextina que me toca escribir antes de que termine este año.
Thursday, December 09, 2004
Y por el norte, el mar de las Antillas
09-12-04:
Y por el norte, el mar de las Antillas. Es el título del bellísimo texto que Eduardo Gil nos mostró el domingo pasado en el Teresa Carreño, mientras los relatores de las diversas mesas se querellaban por puntos, comas o por algo más grave: falsificaciones de la relatoría.
Eduardo escribió una página y media en la que recobra un momento estelar de su vida: la primera clase de geografía de Venezuela.
Eduardo Emilio, desde los Andes, imagina un mar desconocido. Se lo lleva a su casa y lo atesora por años y años, hasta el día en que decide escribirlo. Ahora ese mar no es sólo suyo.
--
P. S: Curioso. Hace poco recordaba el título de un cuento de la fallecida Esdras Parra: Por el norte, el mar de las Antillas. Es la poesía desbordando los límites.
Y por el norte, el mar de las Antillas. Es el título del bellísimo texto que Eduardo Gil nos mostró el domingo pasado en el Teresa Carreño, mientras los relatores de las diversas mesas se querellaban por puntos, comas o por algo más grave: falsificaciones de la relatoría.
Eduardo escribió una página y media en la que recobra un momento estelar de su vida: la primera clase de geografía de Venezuela.
Eduardo Emilio, desde los Andes, imagina un mar desconocido. Se lo lleva a su casa y lo atesora por años y años, hasta el día en que decide escribirlo. Ahora ese mar no es sólo suyo.
--
P. S: Curioso. Hace poco recordaba el título de un cuento de la fallecida Esdras Parra: Por el norte, el mar de las Antillas. Es la poesía desbordando los límites.
Sunday, November 07, 2004
Escribo por escribir
07-11-04:
Lee un libro en Roma. Lo cierra. Se levanta. Abre la ventana y sueña despierta que Miguel Angel la saludó esta mañana en la Capilla Sixtina.
Ahora está en su habitación. Fuma. Cierra el libro. Piensa en una noche de amor del mes pasado. Empieza a quedarse dormida.
Son las cinco y veinte minutos de la mañana. Alguien encendió un vehículo en el estacionamiento. Estoy despierto desde hace dos horas. Escribo estas notas sin muchas ganas. Escribo por escribir.
Lee un libro en Roma. Lo cierra. Se levanta. Abre la ventana y sueña despierta que Miguel Angel la saludó esta mañana en la Capilla Sixtina.
Ahora está en su habitación. Fuma. Cierra el libro. Piensa en una noche de amor del mes pasado. Empieza a quedarse dormida.
Son las cinco y veinte minutos de la mañana. Alguien encendió un vehículo en el estacionamiento. Estoy despierto desde hace dos horas. Escribo estas notas sin muchas ganas. Escribo por escribir.
Sunday, October 24, 2004
Calle de la Amargura
En esa calle está vivo Omar Khayam. Bebe cerveza en una esquina.
En esa calle el cielo de San Pedro llueve por las tardes
una lluvia fina, intemporal, gregaria, dulce.
Esa calle es una casa.
En esa calle no hay calle ni amargura.
En esa calle el cielo de San Pedro llueve por las tardes
una lluvia fina, intemporal, gregaria, dulce.
Esa calle es una casa.
En esa calle no hay calle ni amargura.
Sunday, October 17, 2004
Perfume del tilo y del orégano
Son bellas y cálidas estas palabras de Sophia de Mello Breyner:
Porque la poesía es mi explicación con el universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, o mi encuentro con las voces y las imágenes. Por eso el poema no habla de una vida ideal sino de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano.
Me agradan las imágenes que Sophia de Mello nombra. Son las imágenes de una poeta que abre la ventana de su cuarto. Y oye. Y canta. Y calla.
Porque la poesía es mi explicación con el universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, o mi encuentro con las voces y las imágenes. Por eso el poema no habla de una vida ideal sino de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano.
Me agradan las imágenes que Sophia de Mello nombra. Son las imágenes de una poeta que abre la ventana de su cuarto. Y oye. Y canta. Y calla.
Wednesday, October 13, 2004
Itaca
29-09-04: De nuevo en esta habitación. De nuevo en esta habitación antes del amanecer. De nuevo en esta habitación antes del amanecer escribiendo mi diario. De nuevo en esta habitación antes del amanecer escribiendo mi diario sin premura. De nuevo en esta habitación antes del amanecer escribiendo mi diario sin premura y esperando el canto de los pájaros.
De nuevo frente al mar Rojo.
De nuevo frente al mar Rojo.
Tuesday, October 12, 2004
Teoría de doradas vírgenes
12-10-04:
También en esa novela de Antonio Arráiz se encuentra esta maravilla:
“Dicen que en un lugar impreciso, entre el Caribe y el Atlántico, se reúnen por las tardes centenares de viejos desnudos, de luengas barbas moradas, cuyos alaridos se escuchan a distancia; y que en otro lugar aparecen en las noches de luna mujeres de barrigas verdosas, como panzas de tortugas, y detestan a los viajeros. Dicen que hay una isla en un lugar impreciso del Caribe sobre cuyas playas arrojan las olas los cadáveres tiernos de todos los niños que se ahogan en el mar, los cuales se conservan indefinidamente; y que, en cambio, hay otra isla, de grandes rocas porfíricas, que tiene escondido detrás de uno de los cayos un ancón encantado; y si fuera posible asomarse a él en una clara mañana, a la aurora, sería dable ver a la diáfana lumbre matutina una teoría de doradas vírgenes bailando, con las plantas desnudas sobre las aguas serenas, una danza celestial”.
La lumbre matutina está aquí. Me imagino ahora la “teoría de doradas vírgenes" bailando su danza celestial y trato de ver sus plantas desnudas sobre las aguas, en verdad, serenas.
También en esa novela de Antonio Arráiz se encuentra esta maravilla:
“Dicen que en un lugar impreciso, entre el Caribe y el Atlántico, se reúnen por las tardes centenares de viejos desnudos, de luengas barbas moradas, cuyos alaridos se escuchan a distancia; y que en otro lugar aparecen en las noches de luna mujeres de barrigas verdosas, como panzas de tortugas, y detestan a los viajeros. Dicen que hay una isla en un lugar impreciso del Caribe sobre cuyas playas arrojan las olas los cadáveres tiernos de todos los niños que se ahogan en el mar, los cuales se conservan indefinidamente; y que, en cambio, hay otra isla, de grandes rocas porfíricas, que tiene escondido detrás de uno de los cayos un ancón encantado; y si fuera posible asomarse a él en una clara mañana, a la aurora, sería dable ver a la diáfana lumbre matutina una teoría de doradas vírgenes bailando, con las plantas desnudas sobre las aguas serenas, una danza celestial”.
La lumbre matutina está aquí. Me imagino ahora la “teoría de doradas vírgenes" bailando su danza celestial y trato de ver sus plantas desnudas sobre las aguas, en verdad, serenas.
El mar de los Sargazos
Abro una novela de Antonio Arráiz y leo:
“Dicen que en un lugar indeterminado entre el Caribe y el Atlántico, está el mar de Sargazos, vasta acumulación de algas y fucos flotantes en que se atascan los navíos. Dicen que en otro lugar indeterminado, entre el Caribe y el Atlántico, es el punto de cita de todas las anguilas del mundo; las que acuden, ya de Europa, ya de Africa, ya de América, de las praderas norteamericanas, de los ríos de Canadá, de los bosques de Brasil, o de las pampas argentinas, para desovar; y regresan a sus lares. Y semanas más tarde una anguila recién nacida no se equivoca jamás al atravesar el Atlántico, entrar en el Mediterráneo, subir por el Ródano, pasar el Saona, continuar por el Dubs y terminar en el mismo arroyuelo al margen de una campiña del Franco Condado en que existió su madre”.
Eso está en “El mar es como un potro”, publicada por Losada, en 1956.
“Dicen que en un lugar indeterminado entre el Caribe y el Atlántico, está el mar de Sargazos, vasta acumulación de algas y fucos flotantes en que se atascan los navíos. Dicen que en otro lugar indeterminado, entre el Caribe y el Atlántico, es el punto de cita de todas las anguilas del mundo; las que acuden, ya de Europa, ya de Africa, ya de América, de las praderas norteamericanas, de los ríos de Canadá, de los bosques de Brasil, o de las pampas argentinas, para desovar; y regresan a sus lares. Y semanas más tarde una anguila recién nacida no se equivoca jamás al atravesar el Atlántico, entrar en el Mediterráneo, subir por el Ródano, pasar el Saona, continuar por el Dubs y terminar en el mismo arroyuelo al margen de una campiña del Franco Condado en que existió su madre”.
Eso está en “El mar es como un potro”, publicada por Losada, en 1956.
Saturday, October 09, 2004
Estalló la muerte frente al mar Rojo
09-10-04:
Esto me pasó:
"Pisé un pequeño pájaro achicharrado por el fuego que yacía intacto sobre un nido de ennegrecidas hojas de palmeras".
Pero sigo vivo. Ojalá hubiera nacido muerto.
Esto me pasó:
"Pisé un pequeño pájaro achicharrado por el fuego que yacía intacto sobre un nido de ennegrecidas hojas de palmeras".
Pero sigo vivo. Ojalá hubiera nacido muerto.
Wednesday, October 06, 2004
La poesía es infinita
06-10-04:
La poesía es infinita. Cierro los ojos y el sol comienza a salir lentamente sobre la mar en calma. Pasan alciones frente a nosotros y tú me lo comentas.
La poesía es infinita. Cierro los ojos y el sol comienza a salir lentamente sobre la mar en calma. Pasan alciones frente a nosotros y tú me lo comentas.
Wednesday, September 29, 2004
Barbara y Göttingen
29-09-04:
Soñe anoche que yo era Roland Barthes y conversaba a las ocho en el Flore con Severo Sarduy. Después me di cuenta de que yo no era Roland Barthes sino Roberto Bolaño haciendo ejercicios de estilo y dejando solo a Sarduy por seguir a una mujer vestida de negro que pasaba frente a mí. Después soñé que esa mujer era Barbara y tarareaba Göttingen.
Soñe anoche que yo era Roland Barthes y conversaba a las ocho en el Flore con Severo Sarduy. Después me di cuenta de que yo no era Roland Barthes sino Roberto Bolaño haciendo ejercicios de estilo y dejando solo a Sarduy por seguir a una mujer vestida de negro que pasaba frente a mí. Después soñé que esa mujer era Barbara y tarareaba Göttingen.
Monday, September 27, 2004
Bonjour, tristesse
27-09-04:
El viernes pasado murió Françoise Sagan, la que fue joven maravilla de la narrativa francesa cuando apenas comenzaban los cincuenta. "Le Monde" dio la noticia el sábado con un homenaje a su libro mítico. Tituló "Adieu Sagan, bonjour tristesse". En las páginas interiores aparecieron artículos y fotos. Me detuve en una: la Sagan está en Suiza, en los años cincuenta. Con sus manos se ajusta un gorro. Su brazo derecho le cubre casi la mitad de la cara y podemos ver un ojo que nos mira y un cigarrillo que sale de sus dedos como un signo de la mitad que la Sagan nos veda. Está bella en la foto, sin duda. Ya ha escuchado mucho jazz en Saint-Germanin-des-Prés y bebido mucho whisky en su esplendor bohemio . El modo de sostener el Chesterfield delata esa experiencia.
El viernes pasado murió Françoise Sagan, la que fue joven maravilla de la narrativa francesa cuando apenas comenzaban los cincuenta. "Le Monde" dio la noticia el sábado con un homenaje a su libro mítico. Tituló "Adieu Sagan, bonjour tristesse". En las páginas interiores aparecieron artículos y fotos. Me detuve en una: la Sagan está en Suiza, en los años cincuenta. Con sus manos se ajusta un gorro. Su brazo derecho le cubre casi la mitad de la cara y podemos ver un ojo que nos mira y un cigarrillo que sale de sus dedos como un signo de la mitad que la Sagan nos veda. Está bella en la foto, sin duda. Ya ha escuchado mucho jazz en Saint-Germanin-des-Prés y bebido mucho whisky en su esplendor bohemio . El modo de sostener el Chesterfield delata esa experiencia.
Saturday, September 18, 2004
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